AÑOS DORADOS

Los años vuelan como hojas secas barridas por el viento, cubriendo las cabezas de nieve, los rostros lucen surcados de recuerdos, con la mirada analítica de quien ha recorrido caminos largos, con los pies descalzos, saltando obstáculos, manteniendo el equilibrio entre cuerdas flojas y tierras movedizas, para no caer en los precipicios.

 

¡Cuánto luchamos por retrasar el tiempo! Por no ver a un extraño cansado enfrente del espejo, mostrando sus flaquezas reflejadas en sus inseguridades, cargando en sus debilitados hombros sus ansiedades, buscando en los amaneceres nuevas ilusiones dando brillo a su mente para lograr soluciones a cada inconveniente existente.

 

La noche se torna misteriosa, llena de fantasma del pasado, tratando de invadir el presente, con las garras afiladas para romper las emociones en pedazos recurrentes cargados de frustraciones, tratando de invadir los sentimientos… un paso en falso podría destruir las ilusiones existentes, y el control de los movimientos darán seguridad a los pensamientos a través del dialogo interno.

 

¿Cómo olvidar el pasado y no permitir que se convierta en un intruso saboteando el presente?

 

Agarrando con fuerza las angustias y tirándolas en el balde del olvido, reforzando el momento existente con una mente amplia y positiva para cubrirse de esperanzas, alimentadas de los conocimientos adquiridos en su diario camino adornado de árboles frondosos, cargados de frutos reconciliadores, jugosos de amor e ilusiones, donde habitará para siempre, la prudencia y el discernimiento en cada una de las decisiones.

 

Yolanda Ledesma

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