La culpa la tuvo el perico

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Todas las mañanas; María despierta con la voz de Tico, quien imitaba a Don Cipriano, un hombre de campo, con su voz fuerte y ronca. 

A Tico le gustaba llamar la atención de la familia, especialmente de la niña María, la cual jugaba con él y le regalaba manís y frutas frescas.

Todo empezó un día cuando Tico se adelantó  al canto del gallo, despertando a todos en la casa en plena madrugada.

La confusión de Tico comenzó  cuando pasada la medianoche el papá de Maria fue al baño varias veces, olvidando apagar la luz del baño, dejando iluminando el pasadizo y la  jaula de Tico.

Desorientado Tico empezó a sacudirse, hasta quedar alerta, y cómo todos los días dijo: 

“ Levántate María… ya es hora, de bañarte, desayunar, y estar lista, pronto llega el bus a recogerte”

Ese primer día… la señora escuchó la voz y casi dormida se levantó,  salió corriendo hacia el cuarto de su hija, estaba  preocupada y nerviosa, trató de despertar a la niña con una leve sacudida e inmediatamente dijo:

“Levántate María nos agarro el día… ¿Acaso no escuchaste a tu padre preocupado por la hora?

María preguntó a sui mamá… ¿Qué horas son? 

Ella dijo; No sé, pero tu papa sonaba preocupado.  

María salió corriendo hacia el baño, lucía soñolienta. En la casa todo era una algarabía, Tico cantaba, ellas corrían, María tenía exámenes ese día y debía  estar lista para no perder la llegada del bus.

Cuando escucharon la voz disgustada de Don Cipriano.

¿Por qué este escándalo a las 3:00 de la mañana?

María y su mama se miraron sorprendidas, sin entender la actitud de Don Cipriano, corrieron a ver la hora en el reloj de la pared y efectivamente eran las 3:00 am.

No entendían el juego, por lo cual molesta, la señora pregunto:

¿Por qué nos hiciste levantar tan temprano? 

Yo no las he llamado, me acabo de despertar ahora. contestó Don Cipriano.

Todos quedaron con la duda, pero volvió a suceder todos los días. Ellas debían descubrir la verdad, y poder dormir en paz. 

Esa madrugada nos quedamos con la duda, pero volvió a pasar al día siguiente y así sucesivamente por unos días.

Necesitábamos descubrir la verdad para poder dormir en paz ¿Sería qué papá hablaba dormido? O existía un usurpador. Pensaba María 

Llegó el fín de semana… Maria estaba decidida a cazar al causante de nuestros trasnochos.

Entre sus sospechosos estaba Tico, María decidió vigilarlo, el estaba inquieto, al final todos nos quedamos dormidos y exhaustos, pero la señora tuvo una idea genial colocarle una cubierta en las noches a la jaula de del perico, evitando las trasnochadas.

Ese lunes no sintieron ruidos, no trasnochadas, todos dormían aliviados, cuando entró la señora corriendo y exaltada:

Levántate María, nos quedamos dormidos.

Todos molestos exclamaron.

“La culpa la tuvo el perico Tico”

Yolanda Ledesma

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